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Reflexionar antes de comprar, el acto necesario para un consumo responsable

Las instituciones tratan de concienciar a la ciudadanía de la necesidad de prevenir y reducir la generación de residuos

Nuestro frenético ritmo de consumo tiene un impacto directo y negativo en el medio ambiente. Cada vez generamos más basura y contaminación, lo que acelera el cambio climático. Bajo el lema '3, 2, 1, 0 residuos', la Diputación Foral de Bizkaia pretende concienciar a la ciudadanía de la necesidad de prevenir y reducir la producción de residuos en nuestro territorio. Para ello es fundamental un cambio de actitudes y comportamientos, que transforme nuestros hábitos y pequeñas decisiones del día a día.

En este sentido, es necesario hacer un esfuerzo para disminuir la cantidad de residuos que generamos. Una cantidad que, en el caso de Bizkaia, sumó 676.574 toneladas el año pasado, lo que representa un 1,39% más que en 2017.

Por ello, a la conocida regla de las tres erres de la ecología (reducir, reutilizar y reciclar), que pretende disminuir la cantidad de residuos generados y su impacto, la Diputación Foral de Bizkaia añade una cuarta: reflexionar, que es previa y sobre la que quieren poner el acento. Se trata de atajar el problema desde la raíz evitando producir desechos innecesarios partiendo de esa reflexión. Antes de comprar, hay que preguntarse si realmente necesitamos ese producto, si está hecho con materiales reutilizables y reciclables... Hacer esa reflexión contribuye a tirar menos basura, ahorrar dinero y hacer un consumo más responsable para alcanzar la sostenibilidad y cuidar el planeta.

Situación insostenible

El actual modelo de producción y gestión de bienes y servicios, que busca potenciar un consumo a corto plazo, está llevando al planeta a una situación insostenible. Este sistema lineal de nuestra economía (extracción, fabricación, utilización y eliminación) ha alcanzado su límite y su lugar está siendo ocupado por la economía circular, que supone una sustancial mejora tanto para las empresas como para los consumidores. Este sistema de aprovechamiento de recursos se preocupa por los aspectos ambientales, económicos y sociales y consigue convertir nuestros residuos en materias primas. Las empresas que han puesto en práctica este modelo están comprobando que reutilizar los recursos resulta mucho más rentable que crearlos desde cero. Como consecuencia, disminuyen las emisiones de CO2 y el vertido de aguas residuales y los costes de producción se reducen, de manera que el precio de venta también se ve rebajado, beneficiando así al consumidor.

La economía circular propone, en muchos casos, sustituir la venta de productos por un sistema de alquiler de bienes y privilegia el uso frente a la posesión y la venta de un servicio o un bien.

Todo son ventajas. Además de los beneficios ambientales, esta actividad emergente es creadora de riqueza y empleo local y no deslocalizable. Según los últimos datos ofrecidos por el Gobierno Vasco, en Euskadi más de 18.000 puestos de trabajo están relacionados con la economía circular, lo que supone actualmente el 1,12% del PIB, con unos ingresos anuales de 764 millones de euros.

En Bizkaia no faltan ejemplos de buenas prácticas para avanzar hacia una sociedad más sostenible. Como Zamudio, cuyo ayuntamiento está implantando un proyecto pionero para que los vecinos y las empresas paguen en función de los desechos que generen, penalizando a quien menos recicle. Para ello, los contenedores solamente pueden abrirse con una tarjeta ciudadana, por lo que el consistorio puede llevar el control de lo que tira cada familia, como ya hacen de forma similar en Oslo y Bergen (Noruega) o Seveso (Italia).

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